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Júzcar, naturalmente hospitalario

Júzcar tiene fama de pueblo acogedor en toda la comarca por el carácter hospitalario, educado y afable de sus habitantes.

Este pueblo está lleno de parajes de agua; en el mismo casco urbano nos encontramos con varias fuentes y “El Naci­miento”, muy cerquita del pueblo. Además, el río Genal a su paso por Júzcar tiene unos buenos sitios para el baño. En el río también tenemos posibilidades de practicar otro tipo de deportes, como el descenso de barrancos, en la Sima del Diablo, siempre acompañados de personas cualificadas. Asimis­mo, podemos practicar senderismo y conocer los molinos que aún encontramos en las riberas del río y que han funcionado hasta hace muy poco.

Y, sobre todo, si bajamos al río Genal, podemos descubrir el mayor atractivo que tiene este pueblo, la Real Fábrica de Hojalata de San Miguel, el primer “Alto Horno” de España.

Para llegar a Júzcar podemos hacerlo por dos carreteras distintas: Desde Ronda en dirección a San Pedro de Alcántara. Como a unos 10 km encontraremos a la derecha un cruce que nos indica el pueblo; hemos de pasar por el cruce de los pueblos de Parauta y Cartajima, luego encontraremos una zona de calizas, y a partir de ahí comienza el bosque de castaños que da paso a las primeras casas del pueblo.

Ruinas de la Real Fábrica de Hojalata de San Miguel en Júzcar

Ruinas de la Real Fábrica de Hojalata de San Miguel en Júzcar

También podemos llegar a Júzcar por la carretera que une Ronda con Algeciras. A unos 6 km a mano izquierda está la indicación; hemos de pasar antes los pueblos de Alpandeire y Faraján, tras el cual nos adentramos en los bosques de castaños que tanta riqueza dan a este pueblo del Alto Genal. En otoño los castaños empiezan a teñirse de tonos ocres y es cuando más turismo acude al pueblo para fotografiar, pintar, y disfrutar de la caída de la hojarasca.

En Semana Santa o en agosto, fechas festivas para todos los juzcareños, el pueblo se llena con los vecinos que trabajan fuera y vienen a disfrutar, sobre todo, de la romería de la Virgen de Moclón.
El pueblo es un lugar bastante coqueto y cuidado, donde no hay una sola casa sin blanquear, ni un rincón de calle sin buganvillas o jazmines para llenar de gratos olores las noches de verano y servir de refugio a los grillos que animan a quienes se sientan a tomar el fresquito de la noche serrana.

Vista del pueblo de Júzcar desde la carretera de Faraján

Vista del pueblo de Júzcar desde la carretera de Faraján

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Artículo de Isabel María Sánchez Heras publicado en el número 29 de la revista La Serranía en 2005.

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